Aunque lo intente ocultar, sí, soy de esas que llora con una película romántica, cuando acaba bien, o cuando no lo hace a mi gusto, la que dice más cosas con la mirada que con palabras, a la que la da igual subir a tres metros sobre el cielo, siempre y cuando la hostia de despues se la de con él, de las que pensaba que solo existiría un hombre en su vida, soy de las que odia a las hermanastras de Cenicienta, y adora a la Hada Madrina, me encanta ver películas agarrada a la almohada, comiendo moras de gominola, soy esa que se ve a sí misma más de trescientos defectos diarios. Pero quizá por eso decidí enamorarme de tí. Porque cada vez que lloro con una película romántica me acuerdo de ti, porque me encantaría estar contigo a tres metros sobre el cielo, porque se que no me dejarás caer, porque sé que tú eres el único hombre en mi vida, quizá porque si estoy contigo no me fijo tanto en mis defectos, porque estoy más preocupada de fijarme en ti. Quizá por eso me encantaría tirarme en el sofá contigo, con un kilo y medio de gominolas, y ver la historia de nuestra vida, cómo intentaron jodernos al principio, cómo llegamos a querernos tanto, tanto como para que nos doliera el corazón al besarnos, cómo pudimos imaignar todas esas cosas, no vividas aún. Para preguntarnos cómo llegamos tan lejos, aunque eso fue, porque estábamos juntos. Tú y Yo, sin nadie más. Sin problemas. Sin zorras. Sin imposibles. Sin mundo. Porque todo eso, éramos tú&yo.
Aunque no lo quiera admitir, soy esa persona que solo con tenerte, sería la más feliz del mundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario